domingo, 8 de febrero de 2015

LA ORALIDAD EN EL AULA

           

            La expresión oral es una de las principales competencias a desarrollar dentro del aula, ya que a pesar de que la oralidad inicia en el hogar desde temprana edad mediante un mecanismo de imitación de los más cercanos, es en la escuela dónde se fortalece el proceso y se plantean las reglas sociales para desarrollarlo efectivamente en la sociedad.

            Es la escuela donde los alumnos adquieren la oralidad formal, la marcada por la sociedad como correcta para que posteriormente se pueda desenvolver en ella de la mejor manera, acerca a los alumnos a la práctica social del lenguaje desde un enfoque más formal, diversificando el bagaje lingüístico y cultural de los alumnos.

            El papel del docente en este proceso es fundamental, ya que nuestra medición permitirá desarrollar o inhibir esta capacidad en los alumnos, es nuestra responsabilidad permitir a los alumnos explorar sus posibilidades con la expresión oral, a pesar de que parece una odisea, es posible si se inicia desde los primeros años de escolaridad.


            Cuando un docente se preocupa porque sus alumnos compartan y expresen sus vivencias dentro del aula, debe poner en práctica ciertos lineamientos de trabajo para  que las participaciones sean efectivas y no se divague  en otros asuntos que no aporten suficiente a  lo que se está abordande en el aula, además es necesario que creemos el clima de confianza en el aula para que el alumno se sienta con la libertad de expresarse oralmente.

            Es también parte del papel del docente proponer actividades que permitan  a los alumnos hacer intercambios orales para poder regularse y compartir sus experiencias a la vez de ir desarrollando la competencia lingüística y el conocimiento. En mi caso, todas las asignaturas en conocimientos previos requieren la participación de los alumnos de manera oral, y en el trabajo de la adquisición de la lectura y la escritura, es preponderante el trabajo oral, tanto del alumno como del docente.

            Por otra parte los materiales deben ser apegados al contexto de los alumnos para desarrollar su capacidad de creatividad, o facilitar su participación oral, la imágenes para descripciones ayudan, las situaciones que se parezcan a las que ellos viven comúnmente en sus hogares les permiten compartir con sus compañeros.

            El papel que le otorgo a los alumnos es central, ya que es a partir de lo que ellos conocen  y comparten que se inician las situaciones didácticas que se planifican, aún cuando ya se están desarrollando las sesiones, el papel del alumno en el principal ya que mediante su participación directa van accediendo al conocimiento de la lengua formal, oral y escrita y para ello necesitan desarrollar primero la oralidad para luego poder plasmarla por escrita y hacer ese intercambio de información y construcción del conocimiento que se requiere en todas las asignaturas.


            En las planificaciones que se ocupan en el aula es de vital importancia retomar la participación de los alumnos, en los proyectos se ve la expresión oral tanto de los alumnos como de los docentes, al leer cuentos, contar historias, al rescatar las experiencias de los alumnos, al pedirles que lean algo, al platicar con sus compañeros, al desarrollar las situaciones mismas, como por ejemplo en el trabajo con la tiendita, ellos deben reproducir de manera oral las prácticas sociales del lenguaje.


            En conclusión la oralidad debe ser un eje rector del trabajo en el aula no solo en el primer ciclo de la educación primaria sino a lo largo de la escolaridad y fuera de ella, ya que es mediante los intercambios orales que los alumnos pueden satisfacer la mayoría de sus necesidades básicas. 

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